Sexto Seminario

Leer el mundo sustancial

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Una forma para interpretar experimentar sensaciones del texto

Leer el mundo sustancial. Una forma para interpretar experimentar sensaciones del texto

Acercarse a un texto involucra, necesariamente, acercase a un objeto. De esta manera, es natural explorar su mecánica, forma y función. Hablamos, pues, del libro como objeto, no importa la técnica utilizada para elaborarlo, el texto no cambiará en esencia si se reproduce en un formato impreso o en uno digital. Sin embargo, no todas las relaciones que se generen entre lector – objeto serán las mismas. El humano lector, como cualquier organismo vivo, atiende a cada uno de los estímulos que genere con el libro. La relación que surge es un tanto más compleja de la que imaginamos, porque el lector es un sistema complejo, pero lo es también, el objeto con el que interactúa y en el cual reposa el texto.

Por un lado tenemos el sistema que representa el lector, desarrollando un proceso cerebral complejo. Naturalmente, hay un esfuerzo por descodificar un mensaje, pero más allá de eso, está el esfuerzo que involucra la actividad motriz y sensible; desde los músculos de los ojos, hasta las manos y dedos, el olfato e incluso la postura que el lector decida tomar a la hora de ejecutar esta acción.

Leer como acto consciente, implica que el individuo de cuenta de su propia existencia en el mundo sensible. Tanto el texto escrito, como el material que lo contiene, están llenos de referentes y actos matéricos, elementos fundamentales para la comprensión de significado, que no debe confundirse con la interpretación, sino como la experimentación de sensaciones.

Algunos lectores son más conscientes de esa relación corporal sensible con cualquier producto editorial, son quienes más defienden la materialidad, se preocupan por las técnicas usadas en su producción: el color de la hoja, el olor del papel, el relieve de las letras, el peso del objeto, la protección externa, el color del canto, la formación del lomo, la protección del pie y la cabeza; reconocen un cuerpo contenedor de mensajes, volúmenes que empiezan a hablar antes de conocer su contenido.

Está más relacionado de lo que creemos la relación entre objeto e individuo. No es gratuito que desde siglos anteriores, exista una función expresiva del material impreso. Sin duda, el “formato” de la página tiene mucho que ver con el significado de la obra y para esta afirmación, en particular, está la poesía, explotando con toda intención las características físicas de la página, mostrándose en el diseño y tipografía, haciendo de estos, aspectos decisivos de significado en cuanto a texto, una carga de metáforas e imágenes que deben hacerse presentes, emotivas.

Qué pasaría entonces si se diera más importancia a la relación de percibir el texto desde su materialidad y el diálogo en perfecta armonía con el contenido del texto, para involucrar más sentidos de los que aparentemente se necesitan en la lectura (visión y tacto), tal vez así, no sólo se pensaría en incluir a más lectores que los habituales, donde se genere una experiencia completa -sensorial-, bien para la adquisición de conocimiento, o bien para fomentar el goce.

Una vez el lector es consciente de los estímulos en la relación con el producto editorial, también es consciente del ambiente externo. No es lo mismo leer en una biblioteca como un recinto cerrado, con ciertas condiciones lumínicas y un fuerte olor a papel conservado, que leer en un parque rodeado de flores, rayos de sol penetrando las hojas, con viento fresco, sentado en el césped sintiendo la humedad de la tierra y la textura cruda de la naturaleza. Seguramente serán dos experiencias de lectura muy diferentes. Goldstein explica esta diferenciación desde el proceso perceptual, donde, de acuerdo a los estímulos recibidos, se generarán señales eléctricas específicas y esto mediará la experiencia y acción, para que finalmente, se genere un conocimiento.

Hace aproximadamente 100 años, el novelista francés Marcel Proust, escribió en la novela “En busca del tiempo perdido”, el relato donde el olor y sabor de una magdalena regresan al protagonista a su infancia, gracias a los colores, sabores, olores y sentimientos, como el hilo conductor del pasado (lejano o inmediato). La ciencia ha llamado a este efecto descrito en la novela como “Efecto Proust”, en el cual se estudian las bases neurológicas de la evocación de recuerdos. Este efecto comprende la liberación vívida, emotiva, involuntaria e inducida por los sentidos de acontecimientos del pasado.

Esto explicará fácilmente por qué unas personas son más abiertas a la actividad lectora que otras. Por un lado, están más acostumbrados a reconocer conceptos a través de la percepción y sensación que nuestra memoria emotiva conserva. Por otro lado, tienen la facilidad de relacionar conceptos, en la medida que, a mayor actividad lectora, mayor información recibida.

Muchas veces, lo que mantiene al lector interesado en un texto es la sensación de estar sintiendo la descripción textual sobre cierto espacio, momento u objeto, recreando una experiencia cercana vivida. Deyanira Bedolla explica que eso que se creía sensación es realmente la percepción de lo que se entiende por el concepto dado, aún cuando en repetidas ocasiones una descripción es tan buena que parece que el lector está viviendo ese momento recreado por un autor. Ahí está la fascinación por la lectura, que casi como con cualquier obra de arte, se pueden experimentar sensaciones más allá de la interpretación o entendimiento que tengamos de ella.

Bibliografía recomendada:

ACHA, Juan. Las operaciones sensoriales en el consumo de las Artes Visuales, UNAM.

BEDOLLA, Pareda Deyanira. Diseño sensorial. Las nuevas pautas para la innovación, especialización y personalización del producto, texto tomado de Tesis Doctoral, Cap. 2.

GOLDSTEIN, E. Bruce, Sensación y percepción, Cengage Learning, Octava Edición.

MORGADO, Ignacio. Cómo percibimos el mundo: una exploración de la mente y los sentidos, Editorial Ariel, 2012.

LITTAU, Karin, Teorías de la lectura. Libros, cuerpos y bibliomanía. Manantial, Buenos Aires. Argentina. 2008.

SONTAG, Susan, Contra la interpretación. Alfaguara, Buenos Aires, Argentina. 1996.

WOLF, Maryanne. Proust and the Squid: the story and science of the reading brain. Harper perennial, New York. 2008.

Bases neurales del efecto Proust. Artículo tomado de internet en el enlace: www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/pensamiento-creativo-619/memoria-sensorial- 12753. The Proust Effect. The Senses as Doorways to Lost Memories.

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